EPISODE 2: What is the appropriate media outlet to tell your story?

La aduana de la diferencia

Si estás aquí es porque eres diferente y no encuentras el camino para que tu diferencia tenga sentido. Estás aquí porque has logrado mantenerte sin cambiar, pero te preguntas todos los días si ser como eres tiene sentido y si no sería mejor cambiar y volverte como los demás. Te planteas si no sería preferible ser invisible para que, cuando volaran los palos y cayeran los golpes, tú estuvieras fuera de su alcance. ¿Por qué nacer diferente si la censura cae primero sobre ti? Por eso estás aquí, porque es aquí donde te diremos cuál es el camino para los que se inventan el suyo propio y no logran conectarlo con el de los demás. Estás aquí porque vas a saber cómo tu camino es la ruta que muchos están buscando para seguir con el suyo y llevar a la humanidad a nuevas opciones que quizás logren resolver la pregunta del para qué de la vida. Estás aquí porque eres la respuesta que todos están buscando.

La geografía del soporte

Cambiemos el mundo. Decidamos qué camino, mejor decide qué medio vas a transitar. ¿Queremos una ruta de piedra, de ladrillos, de concreto, de papel de cuaderno o preferimos otra hecha con píxeles que se encienden en una pantalla de computador? Esta escogencia determina la forma cómo la información y tus ideas le llegarán al espectador. Elegir un medio supone contar con el dominio de técnicas expresivas y comunicativas específicas.

El primer medio: El cuerpo

El primer medio para contar tu historia y tocar la mente y las emociones de tu público es tu cuerpo, con su gestualidad y sus sonidos. Te hablo de lo que hace un individuo en una plaza proyectando su voz y usando su cuerpo para transmitir un mensaje a un grupo que lo mira y que lo escucha. Es lo que hace una actriz en un escenario cuando interpreta un personaje, e igual lo hace un cantante de ópera o una pareja de bailarines en un show de danza. Ese medio depende de otros medios para llegar al espectador, como son el aire por el que viaja el sonido o la luz que rebota contra las telas y las pieles, y que llega convertida en imágenes hasta los ojos de los integrantes del auditorio. Todo eso pasa en un gran medio: el espacio real que permite que estos fenómenos físicos, comunicativos y expresivos sucedan. Pero atención, aunque actuaras para un escenario gigante, serían relativamente pocas personas las que asistirían a tu relato; requieres de otro medio con capacidad de hacerse realmente masivo.

El segundo medio: La tecnología de la tinta

Un segundo medio para atrapar corazones contando tu historia es la escritura a mano o en máquina de escribir. Y puede parecerte anticuado, pero es una opción maravillosa porque te permite elaborar cada frase que construyes para expresar tus ideas. Si te preguntas en qué se diferencia de la escritura que haces con el teclado de un computador, es distinto porque al escribir de forma tradicional no tienes la opción de usar un botón para deshacer tus errores; así que debes pensar detenidamente lo que escribes y, en consecuencia, el acto de escribir se convierte en un hecho trascendental, permanente, imborrable.

¿Qué puede hacer la gente con lo que tú escribes de forma tradicional? Con un libro o un cuaderno en la mano pueden leer mentalmente tus textos y también lo pueden hacer en voz alta. Es un medio de gran versatilidad que se compone de letras que son como dibujos que, combinados unos con otros, generan palabras y estas, a su vez, frases y párrafos que dan lugar a artículos, novelas, relatos; y todos unidos son el compendio de nuestro saber. La escritura es algo mágico y hasta el siglo XIX era la herramienta ideal para conservar la historia de la humanidad. Pero para usarla bien se debe aprender el código, es decir, que hay que estudiar cómo escribir, hay que saber de ortografía, de gramática, de semántica, por citar algunas disciplinas necesarias. Y para hacerlo muy bien y sofisticar el estilo, lo mejor es leer, sabiendo que entre más se lea, tu escritura tendrá más calidad. ¿Andamos buscando respuestas? ¿Y por qué es importante que las personas lean bien?

 

La soberanía del lector

Si lees bien te conviertes en un dios. Leer eleva tu nivel de humanidad porque, haciéndolo, ejerces una soberanía intelectual que te hace libre para pensar y escoger las imágenes con las que el texto se recreará en tu cabeza. Leyendo eres como el dueño de una película en la que tú decides la luz, el sonido, el encuadre de la cámara, el montaje; tú decides cómo verá tu mente lo escrito en el texto, algo que con la evolución de los medios audiovisuales ha caído en desuso, para tragedia de tus neuronas. Además, leer te pone frente a frente con el autor del texto de una forma tal que el tiempo y el espacio no son obstáculo. Con un libro, con una hoja de papel escrita en tus manos para leer, eres el jefe de todo. Pero cada vez es menos probable que lo hagas, porque hacerlo va en contra del palpitar del mundo actual. Escribir con tinta y leer libros es hoy un acto de rebeldía que se opone a la inmediatez y a la falacia de la multitarea, porque te aleja de las pantallas y de las redes que viven del tiempo que les entregues al mirarlas. Si lees y escribes, verás menos anuncios, menos shorts, pero quizás te funcione mejor la cabeza y seas más libre.

El tercer medio: El estanque de píxeles

El tercer medio para tocar el alma de los espectadores es el Internet, que es un medio de comunicación por el que transitan imágenes y sonidos, y al que puedes tener acceso como espectador y también como creador de contenidos. Para acceder a él debes pagar una cuota que habilita tu teléfono, computador o televisor para recibir la señal. Tiene tanto de televisión como de radio, pero también hace las veces de máquina de escribir y de texto escrito. Esto, que parece ser un beneficio tras otro, tiene un precio más grande que el dinero que pagas por usarlo mensualmente. Quien accede al Internet deja una huella de uso que se convierte en información gracias a la cual las compañías que trabajan dentro del medio saben qué tipo de productos estarías interesado en adquirir; pero además, con esos datos, quienes tengan la intención de manejar a las mayorías poblacionales pueden proyectar sus estrategias de tal forma que conocen cuáles son tus necesidades y debilidades más íntimas. Es así como te haces vulnerable a los agentes del mercado, a sus ofertas comerciales, intelectuales e ideológicas. Por fortuna, aunque lo que se puede hacer con tus datos —bueno o malo— no tiene límite conocido aún, Internet no oculta que ese sea su negocio. ¿Entonces, qué espacio hay para el relato de tu historia personal en un estanque que parece lleno de pirañas?

El experimento vital

Ahora vamos a encontrar tu lugar en la telaraña de medios de comunicación digitales. Te explico: la única forma de capturar datos es intercambiando la atención de los usuarios por contenidos interesantes, y eso es tan directo y elemental como se quiera y como se pueda; esa es la clave que llevará tu historia a convertirse en un relato trascendental. Es decir que el mejor negocio para el mercado es que, sin importar qué cuentes, deberás ser cautivador con tu relato; así perdurará en la memoria de quien lo vea, quien además lo recomendará a otros internautas y te volverás viral. Suena bonito, ¿cierto? Pues claro que sí, porque nadie nos prohibió soñar con los sueños que más nos gustan.

Más allá de la crítica obvia al robo de la atención del usuario, el Internet es el terreno en el que las varias habilidades narrativas se conjugan. Quien sea ágil para redactar tiene su espacio garantizado; quien sepa hablar tiene un lugar similar al que le ofrece la radio, pero a unos costos mínimos; quien sepa usar las imágenes para contar historias está en el universo propicio para desarrollar su talento. Pero todas estas cualidades de creador deberán sumarse a las del ladrón del tiempo y de los minutos, de tal forma que los internautas nunca dejen de mirar tus contenidos. Si esto ocurre, tu técnica narrativa, sumada a la importancia de la historia que tienes para contar, darán lugar a que los espectadores identifiquen en ti la opción diferente para resolver los problemas para los que otros no encuentran salida. Gracias a la ventana del Internet, tu experiencia vital pasa de ser una anécdota a convertirse en un ejemplo del que muchos aprenden y, lo que para ti era una cuestión personal, para otros se convierte en el paradigma que sirve de mapa cuando la vida no tiene respuesta ni tampoco muestra su camino. Contar tu historia en Internet te transforma de individuo anónimo en un experimento vital que da sentido a la existencia de los demás.